Frambuesa helada

 

Congelar fruta para luego batirla es una práctica cada vez más frecuente en mi casa. Me parece tan fácil, rápido y refrescante que me encanta.

Tengo la heladera guardada en un armario esperando a que me ponga a hacer helados pero hasta que ese día llegue, de momento voy quitando el antojo. La verdad es que el verano llega tímido a Asturias, y siempre tengo fruta congelada.

Cuando tengas por el frutero piezas muy maduras o que ya ves que van a durar poco es perfecto trocearlas y congelarlas. Luego las puedes añadir a batidos, helados, sopas frias….

Una máxima en la cocina: «menos es más». Cada día intento que sea mi cocina más simple y más sabrosa😉

La noche antes puse a remojo 4 cucharadas de semillas de chía en un vaso con bebida vegetal y deje que se remonta remojaran, luego bati estás frambuesas congeladas con las semillas remojadas y la bebida.

Puedes guardar lo que te sobre y cada vez que te apetezca puedes volver a batirlo para que tenga cremosidad

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